Nunca como ahora la necesidad de universalizar la educación ha sido más insistente y más legítima para tanta gente; es por eso que este siglo es concebido como el de la educación. Es ahora cuando las sociedades acumulan mayor escolaridad en todo el mundo; cuando la economía comienza a mostrar su mayor influencia en las decisiones educativas y cuando la diversidad social alcanza su máxima expresión, lo que condiciona la convivencia de los grupos, incluidos los escolares, y es cuando la equidad encuentra su principal brazo ejecutante en los indicadores escolares vinculados a un modelo educativo siempre de alto rendimiento, medible, cuantificable y sin retórica.
Es por ello, que mucho se ha hablado sobre el proyecto de reforma educativa en México en los últimos meses. Las propuestas encaminadas a garantizar no solo el acceso equitativo a la educación, sino también la calidad de la misma han conseguido dar un importante paso en el aún largo camino por recorrer en el proyecto de reconstrucción del sistema educativo mexicano (Dávila, 2013).
Asimismo, la educación está llamada a cumplir un papel decisivo en los cambios que México requiere. No sólo porque la formación de individuos educados y capacitados es indispensable para impulsar una economía moderna, sino también y principalmente porque el proceso educativo, desde la formación inicial hasta la máxima especialización, transforma las maneras de pensar, actuar y relacionarse de las personas. La educación genera sociedad y genera cultura. Por ello de la transformación educativa depende, en gran medida, la gestación del cambio social y cultural que habrá de conducir el futuro de México (Muñoz y Rodríguez, 2014).
Lograr tales propósitos requiere concebir la educación, la ciencia, la tecnología y la cultura como los pilares de la transformación de la sociedad. La tarea es muy laboriosa porque las tendencias nacionales y globales sugieren escenarios difíciles de enfrentar para una auténtica renovación económica, política, social y educativa (Muñoz y Rodríguez, 2014).
No obstante, para construir un México desarrollado, competitivo e innovador que explote la posibilidad de convertirse en una súper potencia de la que tanto han hablado académicos, periodistas y presidentes, es necesario un proyecto de reforma que tenga una visión prospectiva, es decir, que sea capaz de visualizar un futuro ideal y comenzar a construirlo desde hoy. Entonces será esencial para la reforma educativa fijarse el objetivo de comenzar a formar generaciones de innovadores que sean capaces de enfrentarse a los complejos problemas que plantea el mundo globalizado, dinámico, tecnológico y cambiante del que México forma parte (Dávila, 2013).
A México le conviene eliminar la exclusión, que es uno de sus principales flagelos. En esta época digital, en la que se forma la economía del conocimiento, el país requiere una población con cultura, capaz de adherirse a los avances de la ciencia y una fuerza de trabajo capaz de brindarle competitividad a la economía y a la sociedad en la esfera global, que se sienta apoyada con oportunidades educativas en todas las etapas de su ciclo vital y laboral, para que pueda progresar en lo personal. Con lo anterior podrá extenderse el mercado interno y lograrse un desarrollo social más equilibrado (Muñoz y Rodríguez, 2014).
Finalmente, no se debe olvidar que es la era postindustrial, donde leer y escribir se generaliza, el conocimiento científico se convierte en la base del desarrollo económico y la comunicación de masas. Incluso las redes sociales se asoman de manera incipiente como los rasgos de lo que será la sociedad del siglo XXI.
Referencias bibliográficas
El futuro de la educación en México. (2012). Recuperado de: http://educacionyculturaaz.com/educacion/el-futuro-de-la-educacion-en-mexico-3/
Dávila, A. (2013). Repensando el futuro de la educación en México. Recuperado de http://mamadigital.mx/blog/repensando-el-futuro-de-la-educacion-en-mexico.HTML
Muñoz, G. H., Rodríguez, G. R. (2014). La educación y el futuro de México. Recuperado de: http://www.planeducativonacional.unam.mx/PDF/CAP_02.pdf
